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Redacción · Redacción de Digestión Serena Publicado 23 de septiembre de 2026 Actualizado 23 de septiembre de 2026 20 min de lectura

SIBO: qué es, síntomas y qué mide la prueba del aliento

Mesa de cocina a primera hora con un vaso de agua y un reloj de pulsera

El SIBO es la presencia de un número excesivo de bacterias en el intestino delgado, que produce un conjunto de síntomas digestivos inespecíficos: distensión, dolor abdominal, meteorismo, borborigmos, flatulencia, diarrea o estreñimiento. Así lo define, palabra por palabra, el documento de posicionamiento conjunto de la Sociedad Española de Patología Digestiva y la Asociación Española de Neurogastroenterología y Motilidad, publicado en la Revista Española de Enfermedades Digestivas en 2023 y presentado ante la prensa el 16 de enero de 2024. La nota de prensa oficial que lo resume añade el dato que no aparece en ningún escaparate: hasta un 20 % de personas sanas, sin ningún síntoma digestivo, dan positivo en el test de aliento. Un resultado positivo, por sí solo, no es un diagnóstico.

¿Qué significa la sigla SIBO?

SIBO son las iniciales inglesas de small intestinal bacterial overgrowth, que en español se traduce como sobrecrecimiento bacteriano intestinal. Describe una situación, no una enfermedad con una causa única. Hay más bacterias de las que debería haber en un tramo del tubo digestivo donde normalmente son escasas.

Los síntomas que se le atribuyen vienen de la fermentación bacteriana de los nutrientes. Las bacterias descomponen en el intestino delgado lo que debería seguir su camino, y en esa fermentación se producen gases y molestias.

El problema clínico está en la palabra inespecíficos, que usan las propias sociedades médicas. Hinchazón, gases o un vientre que aprieta después de comer aparecen en muchas situaciones distintas, y ninguna de ellas se identifica solo por lo que uno siente.

¿Cuáles son los síntomas del SIBO?

Los síntomas recogidos en la nota de prensa oficial son distensión abdominal, dolor abdominal, meteorismo, borborigmos (los ruidos del intestino), flatulencia, diarrea o estreñimiento. No hay un síntoma exclusivo del SIBO en esa lista.

El profesor Peter Gibson, de la Universidad de Monash, lo dice todavía más claro en la página institucional que esa universidad publicó el 1 de septiembre de 2026. No hay síntomas concretos que caractericen el SIBO, y no se puede saber quién lo tiene a partir del patrón de molestias que nota.

Eso tiene una consecuencia práctica incómoda. Ese mismo cuadro de molestias lo comparten el síndrome del intestino irritable, la dispepsia funcional, la intolerancia a la lactosa y otras situaciones frecuentes, así que la coincidencia de síntomas no sirve para separarlas.

La nota de prensa sí nombra la afectación de la calidad de vida y los déficits nutricionales, pero los nombra al describir en qué pacientes tiene sentido buscar un sobrecrecimiento, no como una consecuencia esperable de cualquier hinchazón. Ese matiz importa. Distingue un cuadro digestivo serio de una molestia puntual después de una comida copiosa.

Hay además un síntoma que nunca entra en esta lista y que cambia la prioridad. Es adelgazar sin buscarlo. Una pérdida de peso no intencionada de más del 5 % en 6 a 12 meses no se estudia con dietas ni con complementos, se consulta.

¿Por qué se habla tanto del SIBO desde hace unos años?

Porque el interés creció antes que las pruebas. El resumen del artículo publicado en la Revista Española de Enfermedades Digestivas lo explica sin rodeos. El SIBO se describió hace décadas y ha despertado un interés especial reciente, tanto entre profesionales como entre la población, probablemente por la mayor disponibilidad de pruebas diagnósticas y por la amplia cobertura de los medios y las redes sociales. Ante la cantidad de información disponible, a menudo contradictoria, las dos sociedades vieron la necesidad de escribir un posicionamiento conjunto.

En España el recorrido de la palabra fue rápido. Primero apareció en consultas privadas y en redes sociales, después en titulares, y ahora el paciente llega al médico de familia pidiendo directamente «el test del SIBO».

Nosotros lo vemos también del lado de la búsqueda. Entre las consultas que la gente escribe en el buscador hay incluso «sibo fotos reales», como si el sobrecrecimiento bacteriano tuviera un aspecto reconocible en una fotografía. No lo tiene. No se ve por fuera, no se ve en la piel y no hay una imagen que lo confirme.

¿Hasta cuántas personas sanas dan positivo en el test?

Hasta un 20 %, según el Dr. Cecilio Santander, uno de los autores del documento de posicionamiento. Una de cada cinco personas sin ningún síntoma digestivo puede obtener un resultado positivo en el test de aliento.

La cifra coincide con la que da Monash por su cuenta: el sobrecrecimiento se observa, quizá, en 1 de cada 5 personas sanas y se encuentra en 2 de cada 5 personas con enfermedades digestivas, entre ellas el intestino irritable y la dispepsia funcional. De ahí la frase del profesor Gibson que resume el asunto: el SIBO «no es una enfermedad ni un diagnóstico en sí mismo», sino un rasgo de cómo funciona el intestino de cada persona.

De ahí sale la primera recomendación del documento, y conviene leerla entera porque es contraintuitiva. La evidencia disponible sugiere que la mayoría de los pacientes con síntomas inespecíficos —distensión, meteorismo, flatulencia, diarrea intermitente— no padecen SIBO, y por eso no se recomienda descartar SIBO con el test de aire espirado en quien tiene molestias digestivas inespecíficas y ningún factor que predisponga al sobrecrecimiento.

La frase que resume el criterio es del mismo autor: la rentabilidad diagnóstica del test se obtiene «con una adecuada selección de los pacientes con la indicación correcta». Traducido al mostrador, la prueba no vale lo mismo pedida a cualquiera que pedida a quien tiene motivos para tenerla.

¿Cómo funciona el test de aliento y qué fiabilidad tiene?

El test de aire espirado mide el gas que se exhala después de tomar una solución con un azúcar, y su fiabilidad es bastante menor de lo que sugiere el prestigio de la palabra «test». Las cifras que recoge la nota de prensa española para el test con glucosa son una sensibilidad del 54,5 % y una especificidad del 83,2 %.

Qué se mide exactamente lo explica la página de Monash. Se toma un azúcar, normalmente glucosa, y una subida rápida del hidrógeno en el aliento en los 90 minutos siguientes puede indicar que había un exceso de bacterias en el intestino delgado, porque en el cuerpo humano ese gas solo lo producen bacterias al fermentar azúcares. La misma página advierte de que la prueba puede servir en investigación, pero no es especialmente buena en la práctica clínica diaria, con una probabilidad moderada de falsos positivos y de falsos negativos.

Esos dos números merecen una lectura tranquila. Una sensibilidad del 54,5 % significa que la prueba deja escapar a cerca de la mitad de los casos reales. Una especificidad del 83,2 % significa que, entre quienes no lo tienen, una parte da positivo igualmente.

La otra recomendación de la nota de prensa es doble. Primero, usar como sustrato la glucosa por encima de la lactulosa, por su mayor sensibilidad y especificidad. Segundo, que las pruebas del SIBO «sean interpretadas por personal formado y experto», no leídas como un número con una flecha al lado.

Sobre la preparación previa, que es lo que la gente busca como «dieta prueba sibo», la nota de prensa oficial no fija ningún protocolo dietético concreto. Quien pide la prueba es quien debe entregar esas instrucciones por escrito, y conviene reclamarlas antes de la cita en lugar de buscarlas en internet.

¿Y el «test de SIBO de sulfuro»? ¿Y el metano?

Aquí hay que ser exactos, porque es la zona donde más se promete. Las dos fuentes que abrimos el 23 de septiembre de 2026 —la nota de prensa oficial de la SEPD y la ASENEM y la página institucional de Monash— describen una prueba de hidrógeno, no fijan umbrales en partes por millón y no mencionan en ningún momento una prueba de sulfuro de hidrógeno.

Eso significa que no hemos localizado, en fuentes oficiales españolas, una validación del llamado «test de sulfuro» ni un criterio profesional que lo respalde como prueba diagnóstica. Quien lo ofrezca debería poder enseñar esa validación.

Lo mismo vale para las etiquetas de «SIBO de metano» que circulan en las webs comerciales. Ninguna de esas dos fuentes divide el SIBO en subtipos por gas ni les asigna tratamientos distintos, así que cuando alguien le vende un plan concreto «para el metano» o «para el sulfuro», el respaldo de ese plan no está en ninguna de las dos.

¿Cuál es la prueba de referencia de verdad?

La prueba de referencia es el cultivo del aspirado yeyunal. Se toma por endoscopia una muestra de líquido de la primera porción del intestino delgado y se cultiva en el laboratorio para contar cuántas bacterias hay por mililitro. La nota de prensa española explica por qué no se usa a diario. Es invasiva y costosa, y por eso en la práctica se recurre al test de aire espirado. Monash añade dos motivos más: se hace en muy pocos centros y la propia técnica tiene limitaciones.

La diferencia entre los dos métodos no es teórica, se ve en las cifras. La prevalencia de SIBO se sobreestima en los estudios basados en test de aliento, que la sitúan en torno al 40 %, frente al 19 % de los estudios basados en cultivo de aspirado.

Método Qué mide Qué dicen las fuentes que abrimos
Cultivo de aspirado yeyunal Bacterias en una muestra del intestino delgado Prueba de referencia; invasiva y costosa, por eso poco usada en la práctica
Test de aire espirado con glucosa Gases exhalados tras tomar glucosa Sustrato preferido; sensibilidad 54,5 % y especificidad 83,2 %; debe interpretarlo personal experto
Test de aire espirado con lactulosa Gases exhalados tras tomar lactulosa Menor sensibilidad y especificidad que la glucosa
«Test de sulfuro» Se presenta como medición de sulfuro de hidrógeno No aparece en ninguna de las dos fuentes; no localizamos validación oficial española

Una aclaración que ahorra confusiones en la farmacia: «test de aliento» no es una sola prueba. El test del aliento con urea marcada con carbono 13 sirve para otra cosa completamente distinta, para detectar la bacteria Helicobacter pylori en el estómago, y es la prueba no invasiva de elección para eso. Cómo se hace y cómo se prepara está en la prueba del aliento para el Helicobacter. Compartir nombre no las hace equivalentes.

¿Es SIBO o es intestino irritable?

En la mayoría de los casos con síntomas inespecíficos, no es SIBO. Esa es la conclusión que firman las dos sociedades españolas, y tiene consecuencias directas sobre el tratamiento.

La nota de prensa lo dice sin rodeos. Debe evitarse el uso de antibióticos de forma sistemática en pacientes con patologías funcionales muy prevalentes, como el síndrome del intestino irritable. Es decir, ante una hinchazón crónica sin más datos, la respuesta correcta no es un antibiótico «por si acaso».

Hay un detalle regulatorio que casi nadie cuenta y que conviene conocer antes de pedir cualquier cosa. La rifaximina, el antibiótico más usado en el mundo para esto, no lleva el SIBO en su ficha técnica española. Está autorizada aquí para la encefalopatía hepática, con receta y con el número de registro 77627 en el CIMA de la AEMPS. Usarla para un sobrecrecimiento es, por tanto, un uso fuera de ficha técnica.

En el Sistema Nacional de Salud ese cribado inicial lo hace el médico de familia, que valora dispepsia, reflujo e intestino irritable, pide el test de H. pylori cuando procede y decide si hay que derivar a Digestivo. Es el mismo escalón que ordena el resto de los cuadros digestivos altos, y lo repasamos en las señales que obligan a consultar sin esperar.

¿Quién vende los test de SIBO en España?

Sobre todo laboratorios privados y seguros de salud. Al revisar el 23 de septiembre de 2026 qué páginas explican el test de SIBO en español, la mayoría de las que localizamos pertenecían a aseguradoras y a laboratorios que venden la prueba: portales de compañías privadas y catálogos de análisis clínicos.

No es una acusación, es un dato sobre quién escribe. Cuando quien explica la prueba es quien la cobra, la página tiende a contar cómo se pide y no en qué casos sobra pedirla, que es justo el contenido de la nota de prensa oficial.

Hay un segundo punto que no depende de la buena fe de nadie. Una prueba comprada por iniciativa propia llega al paciente como un número en un papel, sin la selección previa del caso ni la interpretación experta que exige la fuente española. Con una sensibilidad del 54,5 %, ese papel no cierra nada: ni un positivo confirma, ni un negativo descarta.

¿Cuándo tiene sentido hacer el test?

Cuando existen factores que predisponen de verdad al sobrecrecimiento. La nota de prensa los nombra: personas operadas del intestino o con enfermedades que alteran la motilidad intestinal, y con afectación de la calidad de vida, déficits nutricionales o síntomas graves.

Ese perfil no es el de la población general con hinchazón ocasional. Y ahí está la diferencia entre una prueba útil y una prueba que solo genera un número que no se sabe dónde colocar.

Señales de alarma: cuando el asunto no es el SIBO

Hay síntomas que sacan la conversación del sobrecrecimiento bacteriano y la llevan a una valoración médica sin demora. No se estudian con un test de aliento comprado por internet.

  • Dificultad para tragar, o dificultad que va a peor.
  • Vómitos intensos o repetidos, y vómito con sangre o en «posos de café».
  • Heces negras alquitranadas, o sangre roja en las heces.
  • Pérdida de peso que usted no ha buscado, de más del 5 % en seis a doce meses.
  • Anemia sin explicación.
  • Síntomas digestivos que empiezan después de los 55 años.
  • Falta de respuesta a un tratamiento de dos a cuatro semanas.

Urgencia real. Un vómito con sangre, unas heces negras o un dolor abdominal súbito e intenso con el vientre rígido, «en tabla», se atienden en urgencias hospitalarias, y se llama al 112 si hay mareo intenso, palidez o taquicardia. No es una consulta que se pida para la semana que viene.

¿A quién acudir en el Sistema Nacional de Salud?

Al médico de familia, y no hace falta pasar antes por urgencias ni por la privada. Atención Primaria es la puerta de entrada estándar para los síntomas digestivos: hace el cribado inicial, pide las pruebas básicas y decide la derivación a Digestivo según los criterios de alarma.

Conviene saber con qué se topa uno después, porque explica muchas decisiones. A 31 de diciembre de 2025, las consultas externas del Sistema Nacional de Salud registraban 84,42 pacientes en espera por cada 1.000 habitantes y una espera media de 102 días, con fuerte variación entre comunidades: desde 16 días de media en Melilla hasta 162 en Canarias.

La lectura práctica no es resignarse. Es llegar a esa primera cita con información útil: cuánto tiempo llevan los síntomas, con qué comidas empeoran, qué medicamentos toma y si ha habido cirugías abdominales previas.

Qué encontrará en esta página y qué no

Aquí encontrará la definición oficial del SIBO, los síntomas que le atribuye la fuente española de referencia, cómo funciona el test de aliento con sus cifras de fiabilidad y en qué casos las sociedades médicas consideran que la prueba tiene sentido.

Aquí no encontrará un diagnóstico. Nadie puede decirle a través de una pantalla si su hinchazón es SIBO, intestino irritable, intolerancia o el resultado de una medicación que toma desde hace meses. Eso se resuelve con una consulta y, si procede, con pruebas indicadas por quien le atiende.

Tampoco encontrará pautas de tratamiento. Los antibióticos y las dietas restrictivas tienen indicación, duración y riesgos, y los decide un profesional que le ha visto: lo que sí puede leer es en qué se basan las guías españolas para tratar el SIBO.

Por qué no publicamos los puntos de corte del test

Podríamos copiar de cualquier web comercial la tabla de partes por millón a partir de las cuales un test se considera positivo, y esta página parecería más completa. No lo hacemos por una razón concreta: ninguna de las fuentes que hemos abierto publica esos umbrales, y lo que sí dice la española es que la prueba debe ser interpretada por personal formado y experto.

Poner una cifra invita justo a lo contrario, a que alguien mire su informe en casa y saque una conclusión. Con una sensibilidad del 54,5 % y hasta un 20 % de positivos entre personas sanas, ese ejercicio produce falsa tranquilidad o alarma innecesaria a partes iguales.

En la portada hemos ordenado cada tema del aparato digestivo alto por el síntoma con el que la gente llega.

Fuentes utilizadas 9

  1. Nota de prensa oficial de la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD) y la Asociación Española de Neurogastroenterología y Motilidad (ASENEM) sobre su documento de posicionamiento conjunto acerca del sobrecrecimiento bacteriano intestinal, presentado el 16-01-2024 (PDF de 3 páginas leído completo el 23-09-2026): definición del SIBO, síntomas inespecíficos por fermentación bacteriana, hasta un 20 % de positivos en personas sanas, recomendación de no descartar SIBO con test de aliento en síntomas inespecíficos sin factores predisponentes, glucosa preferible a lactulosa, interpretación por personal formado y experto, sensibilidad 54,5 % y especificidad 83,2 %, y prevalencia sobreestimada del 40 % con test de aliento frente al 19 % con cultivo de aspirado
  2. Martín Domínguez V, Malagelada C, Santander C. «Small intestinal bacterial overgrowth. A position paper of ASENEM-SEPD». Revista Española de Enfermedades Digestivas 2023;115(12):679-681, DOI 10.17235/reed.2023.10027/2023. Ficha y resumen consultados el 23-09-2026: el SIBO se describió hace décadas y ha despertado un interés reciente entre profesionales y población, probablemente por la mayor disponibilidad de pruebas diagnósticas y la amplia cobertura de medios y redes sociales, lo que motivó el posicionamiento conjunto ante una información a menudo contradictoria. El texto completo no es de acceso abierto: de esta fuente tomamos los datos de publicación y el resumen
  3. Universidad de Monash (Australia), institución que desarrolló la dieta baja en FODMAP: «What is Small Intestinal Bacterial Overgrowth (SIBO)?», firmado por el profesor Peter Gibson el 01-09-2026, página leída completa el 23-09-2026. De aquí: el sobrecrecimiento se observa en 1 de cada 5 personas sanas y en 2 de cada 5 personas con enfermedades digestivas; el SIBO «no es una enfermedad ni un diagnóstico en sí mismo»; no hay síntomas concretos que lo caractericen; el cultivo del aspirado obtenido por endoscopia es la referencia, pero se realiza en pocos centros y la técnica tiene limitaciones; el test de aliento mide la subida de hidrógeno en los 90 minutos posteriores a tomar glucosa, puede servir en investigación y no es especialmente bueno en la práctica clínica diaria, con probabilidad moderada de falsos positivos y negativos
  4. Ficha técnica de rifaximina 550 mg (nº de registro 77627), Centro de Información online de Medicamentos (CIMA) de la AEMPS, leída el 23-09-2026: medicamento con receta cuya única indicación autorizada en España es la reducción de recidivas de episodios de encefalopatía hepática manifiesta en adultos; el SIBO no figura entre sus indicaciones
  5. Manejo del Helicobacter pylori en Atención Primaria, documento de consulta rápida de SEMERGEN (2024): el test del aliento con urea marcada con carbono 13 es la prueba no invasiva de elección para H. pylori, la serología no se recomienda, y son necesarias dos semanas sin inhibidores de la bomba de protones y cuatro semanas sin antibióticos ni bismuto antes de cualquier test no invasivo; señales de alarma que exigen endoscopia en lugar de test, con corte de edad de 55 años en el apartado clínico (documento leído el 23-09-2026)
  6. Manual de dispepsia funcional y síndrome del intestino irritable de SEMERGEN (2025): el médico de familia es la puerta de entrada del Sistema Nacional de Salud para los síntomas digestivos, hace el cribado inicial de dispepsia, reflujo e intestino irritable, solicita el test de H. pylori cuando procede y decide la derivación a Digestivo según criterios de alarma (documento leído el 23-09-2026)
  7. Sistema de Información sobre Listas de Espera del Sistema Nacional de Salud (SISLE-SNS, Ministerio de Sanidad), situación a 31-12-2025: consultas externas con 84,42 pacientes en espera por cada 1.000 habitantes, espera media de 102 días y 61,5 % de las citas pendientes por encima de los 60 días, con variación autonómica de 16 días en Melilla a 162 en Canarias (informe leído el 23-09-2026)
  8. Manual MSD, versión profesional, gastritis y enfermedad ulcerosa péptica: la hemorragia digestiva alta —vómito con sangre, heces negras alquitranadas— y el dolor abdominal súbito con abdomen rígido son situaciones de urgencia, no de consulta programada (consultado el 23-09-2026)
  9. Revisión propia de la oferta en español sobre el test de SIBO, realizada el 23-09-2026: la mayoría de las páginas que explican la prueba en castellano y que localizamos pertenecen a aseguradoras privadas y a laboratorios de análisis clínicos que la comercializan. No enlazamos a ninguna de ellas; dejamos la fecha para que cualquiera pueda repetir la comprobación.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa SIBO en español?

Sobrecrecimiento bacteriano intestinal. La sigla viene del inglés small intestinal bacterial overgrowth y describe la presencia de un número excesivo de bacterias en el intestino delgado, con síntomas digestivos inespecíficos producidos por la fermentación bacteriana de los nutrientes, según la definición del documento de posicionamiento de la SEPD y la ASENEM, publicado en la Revista Española de Enfermedades Digestivas en 2023 y presentado en enero de 2024.

¿El test de aliento confirma que tengo SIBO?

No por sí solo. El test de aire espirado con glucosa tiene una sensibilidad del 54,5 % y una especificidad del 83,2 %, y hasta un 20 % de personas sanas sin síntomas digestivos dan positivo. La página de Monash lo formula en el mismo sentido: hay una probabilidad moderada de falsos positivos y de falsos negativos. Por eso la fuente española insiste en dos condiciones: seleccionar bien a quién se le pide la prueba y que la interprete personal formado y experto.

¿Hay fotos reales del SIBO?

No hay nada que fotografiar. El SIBO no produce lesiones visibles por fuera ni una imagen característica: se trata de un exceso de bacterias en el intestino delgado, y lo que se valora son síntomas, factores predisponentes y, si está indicado, una prueba de aire espirado o un cultivo de aspirado. Las imágenes que circulan con esa etiqueta son ilustraciones, no pruebas de nada.

¿Qué preparación necesita la prueba de aliento?

La que le indique por escrito el centro que le cita. La nota de prensa del documento de la SEPD y la ASENEM no fija ningún protocolo dietético previo, y las condiciones varían según el sustrato y el laboratorio. Pídalas antes de la cita: si no le dan instrucciones claras, el resultado va a ser difícil de interpretar para cualquiera.

¿El «test de sulfuro» sirve para diagnosticar SIBO?

No hemos encontrado respaldo oficial español. Ni la nota de prensa de la SEPD y la ASENEM ni la página de Monash lo mencionan: ambas describen una prueba de hidrógeno y ninguna fija puntos de corte para ningún gas. Si alguien le ofrece esa prueba, lo razonable es pedirle la validación clínica en la que se apoya.

¿Es lo mismo el test de aliento del SIBO que el del Helicobacter?

No, son pruebas distintas con el mismo nombre popular. El test del aliento con urea marcada con carbono 13 detecta la bacteria Helicobacter pylori en el estómago y es la prueba no invasiva de elección para eso, con su propia preparación: sin inhibidores de la bomba de protones las dos semanas previas y sin antibióticos ni bismuto las cuatro semanas previas. El test del SIBO mide gases tras tomar glucosa o lactulosa y responde a otra pregunta.