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SIBO: qué es, síntomas y qué mide la prueba del aliento

Mesa de cocina a primera hora con un vaso de agua y un reloj de pulsera

El SIBO es la presencia de un número excesivo de bacterias en el intestino delgado, que produce un conjunto de síntomas digestivos inespecíficos: distensión, dolor abdominal, meteorismo, borborigmos, flatulencia, diarrea o estreñimiento.

Esa es la definición del documento de posicionamiento conjunto de la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD) y la Asociación Española de Neurogastroenterología y Motilidad (ASENEM), publicado en la Revista Española de Enfermedades Digestivas en 2023 y presentado a la prensa el 16 de enero de 2024. La nota oficial que lo resume añade el dato que no sale en ningún escaparate: hasta un 20 % de las personas sanas, sin ningún síntoma digestivo, dan positivo en el test de aliento. Un positivo, por sí solo, no es un diagnóstico.

¿Qué significa la sigla SIBO?

SIBO son las iniciales inglesas de small intestinal bacterial overgrowth: sobrecrecimiento bacteriano intestinal. Describe una situación, no una enfermedad con una causa única. Hay más bacterias de las que debería haber en un tramo del tubo digestivo donde normalmente hay pocas.

Los síntomas que se le atribuyen vienen de la fermentación. Las bacterias descomponen en el intestino delgado lo que debería seguir su camino, y al fermentar producen gases y molestias. El problema está en la palabra que usan las propias sociedades médicas: inespecíficos. Hinchazón, gases o una barriga que aprieta después de comer aparecen en muchas situaciones, y ninguna se reconoce solo por lo que uno siente.

«Test de aliento», además, no es una sola prueba. El de urea marcada con carbono 13 busca otra cosa, la bacteria Helicobacter pylori en el estómago, y según SEMERGEN exige 2 semanas sin inhibidores de la bomba de protones y 4 sin antibióticos ni bismuto.

Aquí está la definición oficial del SIBO, los síntomas que le atribuye la fuente española de referencia, cómo funciona el test de aliento con sus cifras de acierto y en qué casos las sociedades médicas creen que tiene sentido hacerlo.

¿Cuáles son los síntomas del SIBO?

La nota de prensa oficial cita distensión abdominal, dolor abdominal, meteorismo, borborigmos (los ruidos de las tripas), flatulencia, diarrea o estreñimiento. Ninguno es exclusivo del SIBO.

El profesor Peter Gibson, de la Universidad de Monash (Australia), lo dice aún más claro en la página que esa universidad publicó el 1 de septiembre de 2026, en inglés: no hay síntomas concretos que caractericen el SIBO, y no se puede saber quién lo tiene por el tipo de molestias.

La consecuencia es incómoda.

Ese mismo cuadro lo comparten el colon irritable, la dispepsia funcional, la intolerancia a la lactosa y otras situaciones frecuentes, y que los síntomas coincidan no sirve para separarlos.

La nota de prensa sí habla de calidad de vida afectada y de déficits nutricionales, pero al describir en quién tiene sentido buscar un sobrecrecimiento, no como consecuencia de cualquier hinchazón. El matiz importa: separa un problema digestivo serio de una molestia puntual tras una comida copiosa.

Hay un síntoma que nunca entra en esa lista y que cambia la prioridad: adelgazar sin buscarlo. Perder más del 5 % del peso en 6 a 12 meses sin querer no se arregla con dietas ni con cápsulas. Toca médico.

¿Qué síntomas no son cosa del SIBO?

Los que piden una valoración médica sin esperar. Ninguno se estudia con un test de aliento comprado por internet.

Unos apuntan al esófago o al estómago: tragar con dificultad, o cada vez peor, y vomitar mucho o a menudo, con sangre o como posos de café. Otros hablan de sangrado: heces negras como alquitrán o con sangre roja.

Tres señales no se deben atribuir por cuenta propia a un SIBO, porque son de alarma: adelgazar más de un 5 % en seis a doce meses sin buscarlo, una anemia sin explicación y molestias que empiezan después de los 55 años. Lo mismo vale para un tratamiento que no ha servido de nada, que el manual de SEMERGEN de 2025 cuenta entre los síntomas de alarma.

Urgencia de verdad. Un vómito con sangre, unas heces negras o un dolor de barriga repentino, intenso y constante que se extiende a toda la barriga se atienden en urgencias del hospital, y se llama al 112 si hay mareo intenso, palidez o el pulso se dispara. No es una cita para la semana que viene.

¿Por qué se habla tanto del SIBO desde hace unos años?

Porque el interés creció más rápido que las pruebas. El resumen del artículo de la Revista Española de Enfermedades Digestivas lo explica sin rodeos: el SIBO se describió hace décadas y ha despertado un interés especial reciente, entre profesionales y población, probablemente porque hay más pruebas disponibles y porque los medios y las redes sociales hablan mucho de él. Ante tanta información, a menudo contradictoria, las dos sociedades decidieron escribir un posicionamiento conjunto.

En España la palabra corrió deprisa. Primero en consultas privadas y redes sociales, luego en titulares, y ahora hay pacientes que llegan al médico de familia pidiendo directamente «el test del SIBO».

Lo vemos también en las búsquedas. Hay quien escribe «sibo fotos reales», como si el sobrecrecimiento tuviera un aspecto reconocible. No lo tiene: no se ve por fuera, no se ve en la piel y no hay imagen que lo confirme.

¿Hasta cuántas personas sanas dan positivo en el test?

Hasta un 20 %, según el doctor Cecilio Santander, uno de los autores del posicionamiento. Una de cada cinco personas sin ninguna molestia digestiva puede dar positivo.

Monash llega a una cifra parecida por su cuenta: el sobrecrecimiento se ve quizá en 1 de cada 5 personas sanas y en 2 de cada 5 con enfermedades digestivas, como el colon irritable o la dispepsia funcional. De ahí la frase de Gibson que lo resume todo: el SIBO «no es una enfermedad ni un diagnóstico en sí mismo», sino un rasgo de cómo funciona el intestino de cada persona, como tener los ojos azules.

De ahí sale la primera recomendación del documento español, y conviene leerla entera porque va contra la intuición. Los datos sugieren que la mayoría de las personas con síntomas inespecíficos (distensión, meteorismo, flatulencia, diarrea de vez en cuando) no tienen SIBO, y por eso no se recomienda hacer el test de aliento para descartarlo en quien tiene molestias inespecíficas y ningún factor que predisponga.

Santander lo resume así: el test rinde «con una adecuada selección de los pacientes con la indicación correcta». Dicho de otro modo, la prueba no vale lo mismo pedida a cualquiera que pedida a quien tiene motivos para tener SIBO.

¿Cómo funciona el test de aliento y qué fiabilidad tiene?

El test de aire espirado mide el gas que se exhala después de tomar un azúcar disuelto, y acierta bastante menos de lo que sugiere la palabra «test». Monash explica qué se mide: se toma un azúcar, normalmente glucosa, y una subida rápida del hidrógeno en el aliento en los 90 minutos siguientes puede indicar un exceso de bacterias en el intestino delgado, porque en el cuerpo ese gas solo lo fabrican bacterias al fermentar azúcares. La misma página avisa de que puede servir en investigación, pero no es una prueba especialmente buena en la consulta diaria.

Las cifras de acierto vienen de un metaanálisis de 14 estudios publicado en 2020 por Losurdo y colaboradores (en inglés), que comparó el test con el cultivo del líquido del intestino delgado:

Test de aliento Detecta a los que tienen SIBO (sensibilidad) Descarta bien a los que no (especificidad)
Con glucosa 54,5 % 83,2 %
Con lactulosa 42,0 % 70,6 %
Con glucosa, en operados del abdomen 81,7 % 78,8 %
Con glucosa, sin ningún factor predisponente 40,6 % 84,0 %

Leídas con calma, esas cifras dicen dos cosas. Con glucosa, la prueba deja escapar casi la mitad de los casos reales y da positivos en una parte de quienes no los tienen. Y funciona mucho mejor en quien tiene un motivo para tener SIBO, como una cirugía del abdomen, que en quien no tiene ninguno. Es justo lo que pide la recomendación española de seleccionar bien.

La nota de prensa española añade dos indicaciones. Usar glucosa antes que lactulosa, por su mayor sensibilidad y especificidad. Y que las pruebas del SIBO «sean interpretadas por personal formado y experto», no leídas como un número con una flecha al lado.

Sobre la preparación, que es lo que se busca como «dieta prueba sibo», la nota oficial no fija ningún protocolo de comida. Quien pide la prueba es quien debe dar esas instrucciones por escrito, y conviene reclamarlas antes de la cita en lugar de buscarlas en internet.

Podríamos copiar de cualquier web comercial la tabla de partes por millón a partir de las cuales un test «sale positivo», y la página parecería más completa. No lo hacemos. El propio metaanálisis muestra que el resultado cambia según el corte que se elija, y la fuente española pide que la prueba la interprete personal formado.

Poner una cifra invita a lo contrario: a que alguien mire su informe en casa y saque conclusiones. Con una sensibilidad del 54,5 % y hasta un 20 % de positivos entre personas sanas, ese ejercicio da falsa tranquilidad o alarma sin motivo a partes iguales.

¿Y el «test de SIBO de sulfuro»? ¿Y el metano?

Aquí hay que ser exactos, porque es donde más se promete. Las dos fuentes divulgativas que hemos leído, la nota oficial de la SEPD y la ASENEM y la página de Monash, describen una prueba de hidrógeno y no mencionan en ningún momento una prueba de sulfuro de hidrógeno.

No hemos localizado, en fuentes oficiales españolas, una validación del llamado «test de sulfuro» ni un criterio profesional que lo respalde como diagnóstico. Quien lo ofrezca debería poder enseñar esa validación. Lo mismo con las etiquetas de «SIBO de metano» que circulan por webs comerciales. Ninguna de esas dos fuentes divide el SIBO en tipos según el gas ni les asigna tratamientos distintos. Si alguien le vende un plan concreto «para el metano» o «para el sulfuro», el respaldo de ese plan no está en ellas.

¿Cuál es la prueba de referencia de verdad?

El cultivo del aspirado yeyunal. Por endoscopia se toma líquido del primer tramo del intestino delgado y se cultiva para contar cuántas bacterias hay por mililitro. La nota española explica por qué no se hace a diario: es invasiva y cara, y por eso se usa el test de aliento como alternativa. Monash añade que se hace en muy pocos centros y que la técnica también tiene limitaciones.

Método Qué mide Qué dicen las fuentes
Cultivo de aspirado yeyunal Bacterias en una muestra del intestino delgado Referencia; invasiva y cara, poco usada en la práctica
Test de aliento con glucosa Gases exhalados tras tomar glucosa Sustrato preferido; sensibilidad 54,5 % y especificidad 83,2 %; lo interpreta personal experto
Test de aliento con lactulosa Gases exhalados tras tomar lactulosa Menos sensible y menos específico que con glucosa
«Test de sulfuro» Se presenta como medición de sulfuro de hidrógeno No aparece en las fuentes; sin validación oficial española localizada

Una aclaración que ahorra líos en la farmacia: compartir nombre no hace iguales dos pruebas. La del aliento con urea C13 sirve para buscar Helicobacter pylori en el estómago, y para eso es la prueba sin endoscopia preferida. Cómo se hace y cómo se prepara está en la prueba del aliento para el Helicobacter.

¿Es SIBO o es intestino irritable?

En la mayoría de los casos con síntomas inespecíficos, no es SIBO. Es la conclusión que firman las dos sociedades españolas, y cambia el tratamiento.

La nota de prensa lo dice claro: hay que evitar los antibióticos de forma sistemática en problemas funcionales tan frecuentes como el colon irritable. Ante una hinchazón crónica sin más datos, la respuesta no es un antibiótico «por si acaso». Y cuando sí se trata, el objetivo es mejorar los síntomas, no conseguir que el test salga negativo.

Con la dieta pasa algo parecido. Según la nota de prensa, una dieta baja en FODMAP puede aliviar durante un tiempo los gases y la distensión, pero al ser muy restrictiva se desaconseja como tratamiento del SIBO. Monash, la universidad que creó esa dieta, añade que tanto la dieta como los antibióticos actúan también sobre las bacterias del colon, así que, si alguien mejora, no se sabe si ha sido por el SIBO o por otra cosa.

Hay un detalle legal que casi nadie cuenta. La rifaximina, el antibiótico más usado para esto según Monash, no tiene el SIBO en ninguna de sus fichas técnicas españolas. En el CIMA de la AEMPS, la de 550 mg (nº de registro 77627) está autorizada con receta para reducir las recaídas de encefalopatía hepática, y la de 200 mg (nº 62250), para cuadros como la enterocolitis bacteriana resistente, la diverticulitis aguda o la profilaxis en cirugía digestiva. Usarla para un sobrecrecimiento es un uso fuera de ficha técnica.

En la sanidad pública esa primera criba la hace el médico de familia, que valora dispepsia, reflujo y colon irritable, pide el test de H. pylori cuando toca y decide si hay que derivar a digestivo. Es el mismo escalón que ordena el resto de problemas digestivos altos, repasado en las señales que obligan a consultar sin esperar.

Esta página no le va a dar un diagnóstico. Nadie puede decirle por una pantalla si su hinchazón es SIBO, colon irritable, una intolerancia o el efecto de un medicamento que toma desde hace meses. Eso se aclara en consulta y, si hace falta, con las pruebas que pida quien le atiende.

¿Quién vende los test de SIBO en España?

Sobre todo laboratorios privados y seguros de salud. Cuando revisamos, el 23 de septiembre de 2026, qué páginas explican el test de SIBO en español, la mayoría de las que encontramos eran de aseguradoras y de laboratorios que venden la prueba.

No es una acusación. Es un dato sobre quién escribe.

Cuando quien explica la prueba es quien la cobra, la página tiende a contar cómo pedirla y no en qué casos sobra, que es justo lo que dice la nota oficial.

Hay un segundo punto que no depende de la buena fe de nadie. Una prueba comprada por iniciativa propia llega como un número en un papel, sin la selección previa del caso ni la interpretación experta que pide la fuente española. Con una sensibilidad del 54,5 %, ese papel no cierra nada: un positivo no confirma y un negativo no descarta.

¿Cuándo tiene sentido hacer el test?

Cuando hay factores que predisponen de verdad al sobrecrecimiento. La nota de prensa los nombra: personas operadas del intestino o con enfermedades que alteran el movimiento intestinal, siempre que los síntomas sean graves, haya carencias nutricionales o la calidad de vida se resienta. Ese no es el perfil de quien tiene hinchazón de vez en cuando. Y ahí está la diferencia entre una prueba útil y una que solo da un número sin sitio donde ponerlo.

Tampoco hay aquí pautas de tratamiento. Los antibióticos y las dietas restrictivas tienen su indicación, su duración y sus riesgos, y los decide un profesional que le ha visto. Lo que sí puede leer es en qué se basan las guías españolas para tratar el SIBO.

¿A quién acudir en el Sistema Nacional de Salud?

Al médico de familia. No hace falta pasar antes por urgencias ni por la privada. En atención primaria se valoran primero los problemas digestivos, se piden las pruebas básicas y, si aparecen síntomas de alarma, se deriva a digestivo.

El escalón siguiente tiene espera, y conviene saberlo. A 31 de diciembre de 2025, según el Ministerio de Sanidad, la primera consulta de digestivo tardaba de media 81 días, con mucha diferencia entre comunidades en el conjunto de especialidades (de 16 días en Melilla a 162 en Canarias).

Lo práctico no es resignarse.

Lo útil es llegar a esa primera cita con datos. Cuánto tiempo llevan los síntomas. Con qué comidas empeoran. Qué medicamentos toma. Si le han operado del abdomen.

En la portada hemos ordenado cada tema del aparato digestivo alto por el síntoma con el que se llega.

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Fuentes 11

  1. Nota de prensa oficial de la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD) y la Asociación Española de Neurogastroenterología y Motilidad (ASENEM) sobre su documento de posicionamiento conjunto acerca del sobrecrecimiento bacteriano intestinal, 16-01-2024 (PDF de 3 páginas leído el 25-10-2026): definición del SIBO; hasta un 20 % de positivos en personas sanas; cuatro recomendaciones (no descartar SIBO con test de aliento en síntomas inespecíficos sin factores predisponentes; descartarlo en operados del intestino o con trastornos de la motilidad con síntomas graves, carencias o mala calidad de vida; glucosa mejor que lactulosa e interpretación por personal formado; evitar antibióticos sistemáticos en el colon irritable); cultivo del aspirado yeyunal como referencia, invasiva y costosa; el tratamiento debe mejorar el cuadro clínico y no solo negativizar el test; la dieta baja en FODMAP puede aliviar temporalmente meteorismo y distensión, pero se desaconseja en el tratamiento del SIBO. https://admin.sepd.es/storage/prensa/February2024/NP_SIBO.pdf
  2. Martín Domínguez V, Malagelada C, Santander C. «Small intestinal bacterial overgrowth. A position paper of ASENEM-SEPD». Revista Española de Enfermedades Digestivas 2023;115(12):679-681, DOI 10.17235/reed.2023.10027/2023, PMID 37982553 (resumen en inglés): el SIBO se describió hace décadas y ha despertado un interés reciente, probablemente por la mayor disponibilidad de pruebas y la cobertura de medios y redes, lo que motivó el posicionamiento conjunto. El texto completo no es de acceso abierto. https://www.reed.es/small-intestinal-bacterial-overgrowth-a-position-paper-of-asenem-sepd13399
  3. Universidad de Monash (Australia), «What is Small Intestinal Bacterial Overgrowth (SIBO)?», profesor Peter Gibson, 01-09-2026, en inglés, leída el 25-10-2026: sobrecrecimiento en quizá 1 de cada 5 personas sanas y 2 de cada 5 con enfermedades digestivas; el SIBO «no es una enfermedad ni un diagnóstico en sí mismo»; sin síntomas que lo caractericen; cultivo del aspirado como referencia, en pocos centros y con limitaciones; test de hidrógeno a los 90 minutos tras glucosa, útil en investigación y poco preciso en la práctica; rifaximina como antibiótico más usado; dieta y antibióticos actúan también sobre las bacterias del colon. https://www.monashfodmap.com/blog/what-is-sibo/
  4. Ficha técnica de Tixtar (rifaximina) 550 mg (nº de registro 77627), CIMA de la AEMPS, leída el 25-10-2026: con receta, indicada para reducir las recidivas de encefalopatía hepática manifiesta en adultos; el SIBO no figura entre sus indicaciones. https://cima.aemps.es/cima/dochtml/ft/77627/FichaTecnica_77627.html
  5. SEMERGEN, documento de consulta rápida «Manejo de Helicobacter pylori» (2024): test del aliento con urea marcada con carbono 13 como prueba no invasiva de elección; dos semanas sin inhibidores de la bomba de protones y cuatro sin antibióticos ni bismuto antes del test. https://semergen.es/files/docs/biblioteca/docConsultaRapida/2024/manejoHelicobactyerPiory.pdf
  6. SEMERGEN, «Manual de dispepsia funcional y síndrome del intestino irritable» (2025): atención primaria como primer paso ante síntomas digestivos, test de H. pylori y derivación según síntomas de alarma, entre ellos la pérdida de peso de más del 5 % en 6-12 meses y la mala respuesta al tratamiento. https://semergen.es/files/docs/grupos/digestivo/Manual_Dispesia_Funcional_Sindrome_Colon_Irritable_Definitivo_2025.pdf
  7. Sistema de Información sobre Listas de Espera del SNS (SISLE-SNS, Ministerio de Sanidad), situación a 31-12-2025: primera consulta de digestivo con 81 días de espera media; conjunto de especialidades de 16 días en Melilla a 162 en Canarias. PDF leído el 25-10-2026. https://www.sanidad.gob.es/estadEstudios/estadisticas/inforRecopilaciones/docs/LISTAS_PUBLICACION_Dic_2025.pdf
  8. Manual MSD, versión para el público general (edición en español), «Úlcera gastroduodenal», revisión de enero de 2025, consultado el 25-10-2026: la hemorragia como complicación más frecuente, con vómito de sangre roja o como posos de café y heces negras alquitranosas o con sangre; perforación con dolor repentino, intenso y constante que se extiende a todo el abdomen, urgencia que requiere cirugía inmediata. https://www.msdmanuals.com/es/hogar/trastornos-gastrointestinales/gastritis-y-%C3%BAlcera-gastroduodenal/%C3%BAlcera-gastroduodenal
  9. Revisión propia de la oferta en español sobre el test de SIBO, realizada el 23-09-2026: la mayoría de las páginas en castellano que explican la prueba y que localizamos eran de aseguradoras privadas y laboratorios que la venden. No enlazamos a ninguna; dejamos la fecha para que cualquiera pueda repetir la comprobación.
  10. Losurdo G, Leandro G, Ierardi E, et al. «Breath Tests for the Non-invasive Diagnosis of Small Intestinal Bacterial Overgrowth: A Systematic Review With Meta-analysis». J Neurogastroenterol Motil 2020;26(1):16-28, DOI 10.5056/jnm19113 (en inglés): 14 estudios frente al cultivo del aspirado yeyunal; sensibilidad del 42,0 % con lactulosa y del 54,5 % con glucosa; especificidad del 70,6 % y del 83,2 %; con glucosa, 81,7 % y 78,8 % en operados del abdomen frente a 40,6 % y 84,0 % sin factores predisponentes; resultados distintos según el punto de corte. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC6955189/
  11. Ficha técnica de Spiraxin 200 mg (rifaximina), nº de registro 62250, CIMA de la AEMPS, leída el 25-10-2026: enterocolitis bacteriana resistente al tratamiento sintomático en pacientes de riesgo, colitis pseudomembranosa resistente a la vancomicina, diverticulitis aguda, profilaxis en cirugía del tracto gastrointestinal y coadyuvante en la hiperamoniemia; el SIBO no figura entre sus indicaciones. https://cima.aemps.es/cima/dochtml/ft/62250/FT_62250.html

Preguntas frecuentes

  1. ¿Qué significa SIBO en español?

    Sobrecrecimiento bacteriano intestinal. La sigla viene del inglés small intestinal bacterial overgrowth y describe un número excesivo de bacterias en el intestino delgado, con síntomas digestivos inespecíficos causados por la fermentación de los nutrientes, según el posicionamiento de la SEPD y la ASENEM publicado en la Revista Española de Enfermedades Digestivas en 2023 y presentado en enero de 2024.

  2. ¿El test de aliento confirma que tengo SIBO?

    No por sí solo. En el metaanálisis de 2020 que lo comparó con el cultivo, el test con glucosa detectó el 54,5 % de los casos reales y descartó bien el 83,2 % de los sanos, y según la SEPD hasta un 20 % de personas sin molestias digestivas da positivo. Monash lo dice en el mismo sentido: la probabilidad de falsos positivos y falsos negativos es moderada. Por eso la fuente española pone dos condiciones: elegir bien a quién se le hace y que lo interprete personal formado.

  3. ¿Hay fotos reales del SIBO?

    No hay nada que fotografiar. El SIBO no deja lesiones visibles por fuera ni una imagen característica: es un exceso de bacterias en el intestino delgado, y lo que se valora son síntomas, factores predisponentes y, si está indicado, un test de aliento o un cultivo. Las imágenes que circulan con esa etiqueta son ilustraciones, no pruebas de nada.

  4. ¿Qué preparación necesita la prueba de aliento?

    La que le dé por escrito el centro que le cita. La nota de prensa de la SEPD y la ASENEM no fija ningún protocolo de comida previo, y las condiciones cambian según el sustrato y el laboratorio. Pídalas antes de la cita: sin instrucciones claras, el resultado será difícil de interpretar para cualquiera.

  5. ¿El «test de sulfuro» sirve para diagnosticar SIBO?

    No hemos encontrado respaldo oficial español. Ni la nota de la SEPD y la ASENEM ni la página de Monash lo mencionan: las dos describen una prueba de hidrógeno. Si alguien le ofrece esa prueba, lo razonable es pedirle la validación clínica en la que se apoya.

  6. ¿Es lo mismo el test de aliento del SIBO que el del Helicobacter?

    No. Son pruebas distintas con el mismo nombre popular. La del aliento con urea C13 busca Helicobacter pylori en el estómago, es la opción preferida sin endoscopia y tiene su propia preparación: sin inhibidores de la bomba de protones las dos semanas previas y sin antibióticos ni bismuto las cuatro previas. El test del SIBO mide gases tras tomar glucosa o lactulosa y responde a otra pregunta.