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Redacción · Redacción de Digestión Serena Publicado 23 de septiembre de 2026 Actualizado 23 de septiembre de 2026 24 min de lectura

Helicobacter pylori: qué es, qué síntomas da y qué hacer con un positivo

Manos sirviendo una infusión en una taza sobre una mesa de desayuno con luz de mañana

El Helicobacter pylori es una bacteria gramnegativa resistente al ácido que vive en el estómago y la tiene alrededor del 50 % de la población. No produce ningún síntoma que la identifique. Se encuentra con una prueba, no con una lista de molestias. Cuando el resultado es positivo, las sociedades médicas españolas recomiendan tratar a todo el mundo diagnosticado, tenga síntomas o no, porque esta bacteria interviene en la gastritis crónica, en la úlcera péptica y en el cáncer gástrico. El tratamiento son pautas de 10 a 14 días con antibióticos, y no acaba en la última cápsula. Se cierra con una prueba de control a partir de las 4 semanas.

¿Qué es el Helicobacter pylori?

Es una bacteria gramnegativa, resistente al ácido, que coloniza la mucosa del estómago y puede quedarse ahí durante años sin que la persona lo sepa. El documento de consulta rápida de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN, 2024) la sitúa en torno al 50 % de la población española, y la V Conferencia Española de Consenso sobre su tratamiento repite la misma proporción a escala mundial.

Esa cifra explica buena parte de la confusión que rodea al tema. Si una de cada dos personas la lleva encima y solo una minoría desarrolla una enfermedad, tener la bacteria y estar enfermo del estómago no son la misma cosa.

Lo que sí está establecido es su papel en tres cuadros distintos: la gastritis crónica, la úlcera péptica y el cáncer gástrico. Por esa relación, y no por los síntomas, SEMERGEN recomienda tratar a todos los pacientes diagnosticados de la infección, independientemente de que noten algo o no.

¿Qué síntomas da el Helicobacter pylori?

Ninguno que sea suyo en exclusiva. Es la parte incómoda de la respuesta y conviene decirla al principio. Las molestias que suelen atribuírsele —dolor en la boca del estómago, pesadez después de comer, ardor— son las de la dispepsia y las de la gastritis, y aparecen igual con la bacteria y sin ella.

El Manual MSD, en su capítulo sobre gastritis, lo dice con claridad. Muchos casos son asintomáticos, y cuando hay síntomas se parecen a los de cualquier otra dispepsia. La guía de dispepsia de la Asociación Española de Gastroenterología va en la misma dirección cuando agrupa bajo ese concepto el dolor epigástrico, el malestar tras las comidas y «cualquier dolor, ardor o molestia retroesternal», precisamente porque los síntomas tienen un valor predictivo escaso para separar unos cuadros de otros.

Lo que se nota Con qué encaja Qué lo separa
Dolor o ardor en la boca del estómago, pesadez tras comer Dispepsia, con o sin H. pylori No distingue quién tiene la bacteria: hace falta una prueba
Dolor que despierta de noche, se alivia al comer y vuelve 2-3 horas después Patrón descrito para la úlcera duodenal El horario es el dato, no la intensidad
Ardor que sube por el pecho y regurgitación ácida Patrón del reflujo gastroesofágico Empeora tumbado y tras comidas copiosas
Ningún síntoma La situación más frecuente en población con la bacteria Solo se detecta si hay un motivo para buscarla
Vómito con sangre, heces negras como alquitrán, pérdida de peso Señal de alarma, no un síntoma «de H. pylori» Cambia el plazo: se valora sin esperar

De ahí sale la regla práctica de esta página. Con síntomas digestivos altos que no se van, lo que decide no es interpretar la molestia, sino que el médico de familia valore si procede una prueba. Cómo es esa prueba y cómo prepararse está explicado en la prueba del aliento.

¿El cansancio viene del Helicobacter pylori?

No de forma directa, y el camino por el que sí puede estar relacionado es otro, la anemia.

Es una de las dudas que más se repiten alrededor de esta bacteria. En las guías españolas que hemos leído para esta página, el cansancio no figura en ninguna lista de síntomas de la infección. Lo que sí figura, en el documento de SEMERGEN, es la anemia ferropénica de causa no explicada como uno de los motivos para buscar activamente la bacteria. Es decir, el orden es el inverso al que la gente supone. No se busca H. pylori porque haya cansancio, se busca porque hay una anemia sin explicación, y esa anemia sí cansa.

Hay una segunda vía, y pertenece a otra enfermedad. La gastritis atrófica metaplásica autoinmunitaria destruye las células que fabrican el factor intrínseco, sin el cual no se absorbe la vitamina B12; el déficit de B12 produce fatiga, debilidad y alteración de la sensibilidad, y el Manual MSD señala que en esa gastritis los síntomas visibles suelen ser los del déficit, no los del estómago. Esa gastritis es autoinmune, no infecciosa, aunque puede coexistir con la infección. El detalle está en la gastritis crónica.

Con cansancio persistente, lo que corresponde es una analítica pedida por el médico de familia, no un test de H. pylori por iniciativa propia.

¿Y la lengua, la boca o el mal aliento?

Aquí hay que ser honestos: no lo hemos podido documentar. La duda se plantea mucho, con la lengua y la boca en primer plano, pero ninguno de los documentos españoles y de los manuales clínicos utilizados en esta página atribuye a esta bacteria signos en la lengua, en la boca o en la piel.

Lo que sí aparece descrito, y en otra enfermedad, es la afectación de la cavidad oral por el material que refluye. La guía de la Asociación Española de Gastroenterología recoge que en 2013 el American College of Gastroenterology añadió al concepto de reflujo que el contenido que asciende puede afectar no solo al esófago, sino también a la cavidad oral y a las vías respiratorias. Si hay mal sabor de boca por la mañana, carraspera o sensación de irritación, el cuadro que conviene revisar primero es el de la acidez y el reflujo.

Con el color de las heces pasa algo parecido. No conocemos ninguna fuente que describa un color de heces propio de esta infección. Lo que sí tiene significado, y urgente, es una deposición negra y pegajosa como el alquitrán. Eso se llama melena y apunta a sangrado digestivo.

¿Se contagia el Helicobacter pylori? ¿Puedo contagiar a mi familia?

La pregunta llega casi siempre en esta forma: «me lo han detectado, tengo una nieta pequeña en casa, ¿le voy a hacer daño?». La respuesta honesta tiene tres partes: sí se transmite entre personas, la vía exacta no está establecida, y nada de lo que dicen las guías obliga a cambiar la convivencia.

La guía global de la Organización Mundial de Gastroenterología, en su edición de mayo de 2021, lo formula así: el modo preciso de transmisión no se ha determinado de forma definitiva; existen datos epidemiológicos y genéticos sólidos de transmisión de persona a persona, especialmente dentro de la familia; la ingestión del microorganismo por vía gastro-oral u oral-oral es la explicación más plausible; la vía fecal-oral parece menos probable, al menos en los países desarrollados; y si intervienen el agua, la comida, los animales domésticos o las moscas sigue siendo materia de especulación. La misma guía añade un dato de calendario. La mayoría de las infecciones se adquiere en los primeros años de vida y solo una minoría aparece en la edad adulta.

El Manual MSD lo mira desde el laboratorio y apunta en la misma dirección. La bacteria se ha cultivado en materia fecal, en saliva y en placa dental, lo que sugiere las rutas oral-oral y fecal-oral, y las infecciones tienden a agruparse en familias.

Y al lado, el contexto de la cifra grande. Con alrededor del 50 % de la población infectada, la exposición es común y la mayoría de quienes la llevan no enferman nunca del estómago.

De todo esto sale una conducta bastante aburrida. Manos limpias antes de cocinar y de comer, agua y alimentos en condiciones. Ninguna de las guías leídas pide separar la vajilla ni renunciar a la mesa compartida.

Sobre los besos, que es de lo más buscado. La saliva figura entre las muestras en las que se ha cultivado la bacteria, y de ahí sale la hipótesis de la ruta oral-oral. Ninguna de estas guías afirma que besar sea una vía de contagio demostrada, y esa distancia entre «se ha encontrado en saliva» y «se transmite besando» merece mantenerse.

Sobre la vía sexual la respuesta es más limpia de lo que parece. Ni la guía de la Organización Mundial de Gastroenterología, ni el Manual MSD, ni el consenso español, ni el documento de SEMERGEN la incluyen entre las vías de transmisión descritas. No es que no se sepa: no figura.

Lo que falta es la cifra, y lo decimos en voz alta. No hay dato español de cuánta transmisión ocurre dentro de una familia, ni de reinfección tras el tratamiento. La V Conferencia Española de Consenso se ocupa solo del tratamiento.

Hay además criterio profesional público, y su sitio es el segundo plano. En un hilo abierto de una plataforma española de preguntas médicas, consultado el 23 de septiembre de 2026, dos especialistas de digestivo contestan a una mujer que convive con su nieta de dos años. Llaman universal a la exposición, recuerdan que estar expuesto no equivale a quedar infectado y califican el contagio entre personas de mínimo, aunque posible. Sin nombres y sin presentarlo como evidencia, con una regla simple — donde hay dato de guía, manda la guía.

Sí hay una situación concreta en la que buscar la bacteria en la familia está indicado, y no tiene que ver con la convivencia diaria. SEMERGEN incluye entre los motivos de búsqueda activa ser familiar de primer grado de un paciente con cáncer gástrico. Esa es una indicación médica, se plantea en consulta y no depende de que en casa se comparta el plato.

¿Cuándo hay que hacerse la prueba?

Cuando hay un motivo concreto, y la lista de motivos está escrita. SEMERGEN describe la estrategia llamada test and treat. En personas menores de 55 años con molestias digestivas altas no estudiadas y sin señales de alarma, se hace directamente una prueba no invasiva y se trata si sale positiva, sin necesidad de endoscopia previa. El mismo documento usa el corte de edad de forma desigual —55 años en un apartado y 50 en las conclusiones—, y lo señalamos porque está así en la fuente.

Situación Qué se recomienda
Menor de 55 años, molestias digestivas altas, sin señales de alarma Prueba no invasiva y tratamiento si es positiva
Úlcera gástrica o duodenal, actual o pasada Buscar la bacteria de forma activa
Atrofia de la mucosa gástrica o metaplasia intestinal Buscar la bacteria de forma activa
Linfoma MALT gástrico de bajo grado, o resección de cáncer gástrico Buscar la bacteria de forma activa
Familiar de primer grado de un paciente con cáncer gástrico Buscar la bacteria de forma activa
Anemia ferropénica sin explicación, púrpura trombocitopénica idiopática Buscar la bacteria de forma activa
Antes de un tratamiento prolongado con ácido acetilsalicílico en persona de riesgo Buscar la bacteria de forma activa
Mayor de 55 años al empezar los síntomas, vómitos, hemorragia digestiva, masa abdominal, pérdida de peso, disfagia Endoscopia, no la vía de prueba y tratamiento

La prueba de elección es el test del aliento con urea marcada con carbono 13. La detección de antígeno en heces es la alternativa de segunda elección, y la serología no sirve ni para el diagnóstico ni para comprobar que la bacteria se ha ido. Hay dos condiciones de preparación que arruinan el resultado si se pasan por alto: nada de inhibidores de la bomba de protones en las 2 semanas previas, y nada de antibióticos ni de bismuto en las 4 semanas previas. Todo eso, con la tabla comparativa de pruebas, está en la página de la prueba del aliento.

Señales de alarma

Estas situaciones no son «síntomas de H. pylori». Son motivos para no esperar, con bacteria o sin ella.

  • Vómito con sangre fresca o con aspecto de posos de café, o heces negras como alquitrán. El Manual MSD considera estas situaciones potenciales urgencias. La vía es urgencias hospitalarias. Un matiz que ahorra sustos a quien ya está en tratamiento. El bismuto de la pauta con Pylera oscurece las heces de forma conocida e inocua según su ficha técnica, y lo que no encaja con eso es un negro pegajoso acompañado de mareo o de malestar.
  • Dolor súbito e intenso en el abdomen que se extiende con rapidez, con el vientre duro «en tabla». Es el cuadro descrito para la perforación de una úlcera y requiere cirugía inmediata, con peor pronóstico cuanto más se retrasa. Aquí se llama al 112.
  • Dificultad para tragar o dolor al tragar, sobre todo si va en aumento.
  • Pérdida de peso no buscada, más de un 5 % en 6-12 meses.
  • Vómitos repetidos o intensos, anemia sin explicación, bulto palpable en el abdomen.
  • Síntomas que empiezan después de los 55 años, o antecedentes de cáncer gástrico en la familia. En lugar de prueba y tratamiento, lo que toca es endoscopia.

El resto del cuadro de urgencias digestivas, con el detalle de cada signo, está en el mapa completo de señales de alarma del aparato digestivo.

Me ha salido positivo: ¿qué pasa ahora?

Se trata. La recomendación española es tratar a todos los pacientes diagnosticados, con síntomas o sin ellos, y el objetivo del tratamiento está cuantificado. La V Conferencia Española de Consenso considera eficaz una pauta que cure la infección en un porcentaje próximo o preferiblemente superior al 90 % de los pacientes.

La primera línea son combinaciones de 10 a 14 días con un inhibidor de la bomba de protones y dos o tres antibióticos, o bien la combinación con bismuto. No es una pauta para improvisar en casa. Se receta en consulta, y el esquema completo con sus alternativas de rescate está desarrollado en el tratamiento del Helicobacter pylori.

Hay un paso que se salta con demasiada frecuencia y que conviene anotar desde hoy: el control. Terminar las pastillas no es el final. La comprobación se hace con un test del aliento al menos 4 semanas después de acabar el antibiótico y sin inhibidores de la bomba de protones los 15 días previos. Sin esa comprobación, no hay forma de saber si la bacteria sigue ahí.

¿Qué relación tiene con la gastritis y con la úlcera?

Es la causa más común de las dos, junto con los antiinflamatorios. Conviene separar los tres conceptos, porque en las búsquedas aparecen mezclados y no son lo mismo.

Gastritis es la inflamación de la mucosa del estómago. Puede ser aguda o crónica, y en su forma crónica implica cierto grado de atrofia o de metaplasia. El diagnóstico es histológico. Se establece con la biopsia, no con el aspecto que tiene el estómago por dentro. El sistema Sydney, estándar internacional para leer esas biopsias, recomienda tomar al menos dos muestras del antro, dos del cuerpo y una de la incisura angular.

Úlcera péptica es otra cosa. Es una erosión de la mucosa que penetra hasta la capa muscular, en el estómago o en los primeros centímetros del duodeno. El Manual MSD cifra la presencia de H. pylori en más del 50 % de las úlceras duodenales y en el 30-50 % de las gástricas, y atribuye a los antiinflamatorios no esteroideos más del 50 % de las úlceras pépticas actuales. El tabaco es un factor de riesgo añadido.

Infección por H. pylori es solo eso: la presencia de la bacteria. Ni implica gastritis visible, ni úlcera, ni la garantía de que nunca aparecerán. Lo que la distingue de las otras dos es que se puede eliminar con tratamiento, y que hay una prueba para comprobarlo.

Un dato que casi nunca llega al paciente, y que es el argumento más fuerte a favor de tratar. En personas que han sangrado por una úlcera péptica, la V Conferencia Española de Consenso concluye que erradicar la bacteria elimina la práctica totalidad de las recidivas hemorrágicas. Con la erradicación confirmada y sin tomar antiinflamatorios, el propio consenso recomienda no mantener indefinidamente el tratamiento antisecretor. Las cifras que sostienen esa recomendación son estas. Una incidencia de resangrado del 0,88 % por paciente y año agregando 1.913 pacientes-año de seguimiento, y un estudio multicéntrico español con 1.000 pacientes en el que, sin antisecretor de mantenimiento, hubo 3 episodios de recidiva al año y 2 más al segundo año, con una tasa del 0,15 % por paciente-año.

Dicho al revés: erradicar y confirmarlo protege más, a largo plazo, que quedarse con el omeprazol de por vida.

¿Cómo se pide todo esto en la Seguridad Social?

Por el médico de familia. Es la puerta de entrada estándar para los síntomas digestivos en el Sistema Nacional de Salud. Hace la valoración inicial, pide el test de H. pylori cuando procede, solicita la analítica y decide la derivación a digestivo según los criterios de alarma. No hace falta pasar por urgencias ni por la consulta privada para empezar a estudiar unas molestias digestivas sin señales de alarma.

Merece la pena decirlo porque circula lo contrario. Sí, la sanidad pública española tiene esperas largas en la parte especializada. Según el informe del Ministerio de Sanidad con datos a 31 de diciembre de 2025, las consultas externas acumulaban 84,42 pacientes en espera por cada 1.000 habitantes, con una espera media de 102 días y un 61,5 % de las citas pendientes por encima de los 60 días, con variaciones enormes entre comunidades (de 16 días de media en Melilla a 162 en Canarias). Pero ese dato es de la consulta especializada, no del primer escalón, y no hemos encontrado en ese informe una fila que dé la espera concreta de la consulta de aparato digestivo, así que tampoco la publicamos.

La lectura honesta es esta. Pedir cita con el médico de familia es rápido y gratuito, y es ahí donde empieza el circuito. Lo que tarda es lo que viene después, cuando hace falta.

Qué resuelve esta página y qué no

Aquí está qué es esta bacteria, cuánta gente la lleva, por qué no tiene síntomas propios, qué relación real hay entre infección y cansancio, qué se sabe y qué no del contagio en casa, en qué situaciones está indicado buscarla, qué señales de alarma cambian el plazo, qué significa un positivo, por qué el control posterior es obligatorio y cómo se recorre el circuito público.

Aquí no está su caso.

No decimos si a usted le corresponde una prueba, ni qué pauta le toca, ni cuánto tiempo tomar nada. Eso lo decide un médico que conozca su historia, su edad, sus alergias y el resto de su medicación. Tampoco encontrará una dieta «anti-Helicobacter». Lo que la evidencia sostiene sobre alimentación en problemas digestivos altos se explica, con sus límites, en la dieta para la gastritis y el reflujo.

Lo que aquí no encontrará, y por qué

Sin nombres como aval. Las respuestas profesionales que citamos sobre el contagio están en abierto y cualquiera puede encontrarlas, pero las resumimos sin nombres y sin convertirlas en recomendación. Un apellido con bata no es una fuente; una guía de consenso sí.

Sin cifras inventadas. La pregunta «¿voy a contagiar a mi nieta?» merecería un porcentaje y no lo tenemos. No hemos localizado datos españoles de transmisión intrafamiliar ni de reinfección. Preferimos escribir «no lo sabemos» antes que redondear un número que nos venga bien.

Sin remedios sin antibióticos. Es una de las búsquedas más repetidas del tema y la respuesta, con las fuentes en la mano, está en la página de tratamiento. Poner aquí una infusión al lado de una pauta de erradicación sería sugerir que compiten, y no compiten.

El resto de los temas del estómago y de la microbiota, ordenados por rubrica, está en la portada del sitio.

Aviso. Este texto reúne información de documentos de SEMERGEN, de la V Conferencia Española de Consenso, de la Asociación Española de Gastroenterología, del Manual MSD y del Manual MSD y de un informe del Ministerio de Sanidad. Es divulgación editorial, no una consulta. No diagnostica una infección ni indica tratamiento. Con vómito de sangre, heces negras o dolor abdominal súbito con vientre rígido, la vía son urgencias o el 112.

Fuentes utilizadas 11

  1. SEMERGEN, documento de consulta rápida «Manejo de Helicobacter pylori», 2024 — prevalencia en torno al 50 % de la población; definición como bacteria gramnegativa resistente al ácido con papel en gastritis crónica, úlcera péptica y cáncer gástrico; recomendación de tratar a todos los diagnosticados; estrategia test and treat en menores de 55 años sin signos de alarma; lista de indicaciones de búsqueda activa (úlcera actual o pasada, linfoma MALT, resección de cáncer gástrico, atrofia o metaplasia, familiares de primer grado, tratamiento prolongado con ácido acetilsalicílico en riesgo, anemia ferropénica no explicada, púrpura trombocitopénica idiopática); test del aliento con urea marcada con C13 como prueba de elección, antígeno en heces como segunda opción y serología no recomendada; retirada de IBP 2 semanas y de antibióticos o bismuto 4 semanas antes; control de erradicación a las 4 semanas
  2. Gisbert JP et al., «V Conferencia Española de Consenso sobre el tratamiento de la infección por Helicobacter pylori», Rev Esp Enferm Dig 2021;113(10):740-764, DOI 10.17235/reed.2021.8358/2021 — umbral de eficacia próximo o superior al 90 %; pautas cuádruples de primera línea de 10-14 días; prevalencia mundial en torno al 50 %; Recomendación 16 sobre erradicación tras hemorragia por úlcera péptica, con incidencia de recidiva del 0,88 % por paciente-año sobre 1.913 pacientes-año y estudio multicéntrico español de 1.000 pacientes con tasa del 0,15 % por paciente-año
  3. Manual MSD (versión para profesionales), capítulo de generalidades de la gastritis — la inflamación de la mucosa del estómago y sus causas posibles: la bacteria, los antiinflamatorios, el alcohol, el estrés y el mecanismo autoinmune; frecuencia de los casos sin síntomas; necesidad de biopsia para el diagnóstico; muestras que pide el sistema Sydney (dos de antro, dos de cuerpo y una de incisura angular)
  4. Manual MSD, versión profesional: «Gastritis atrófica metaplásica autoinmunitaria» — pérdida de factor intrínseco, déficit de vitamina B12 con fatiga, debilidad y alteración de la sensibilidad, y manifestaciones gástricas escasas e inespecíficas
  5. Manual MSD, versión profesional: «Enfermedad ulcerosa péptica» — la úlcera descrita como erosión que llega hasta la capa muscular de la mucosa; H. pylori identificado en más del 50 % de las úlceras duodenales y en el 30-50 % de las gástricas; los antiinflamatorios como causa de más de la mitad de las úlceras actuales; el ritmo horario típico del dolor duodenal (nocturno, cede al comer, reaparece a las 2-3 horas); hematemesis, melena y hematoquecia señaladas como posibles urgencias; y la perforación, con dolor súbito y abdomen «en tabla», como cuadro que exige cirugía
  6. Asociación Española de Gastroenterología (AEG), documento de actualización de la guía de práctica clínica sobre enfermedad por reflujo gastroesofágico — concepto de dispepsia de la guía AEG, que incluye «cualquier dolor, ardor o molestia retroesternal» y el escaso valor predictivo de los síntomas; incorporación en 2013 por el American College of Gastroenterology de la afectación de la cavidad oral y de las vías respiratorias por el material refluido; signos de alarma que exigen endoscopia en lugar de tratamiento empírico
  7. SEMERGEN, «Manual de dispepsia funcional y síndrome del intestino irritable», 2025 — papel del médico de familia como puerta de entrada del Sistema Nacional de Salud para los síntomas digestivos, con cribado inicial, solicitud del test de H. pylori y derivación a digestivo según criterios de alarma
  8. Ministerio de Sanidad, Sistema de Información sobre Listas de Espera del SNS (SISLE-SNS), situación a 31 de diciembre de 2025 — consultas externas con 84,42 pacientes en espera por cada 1.000 habitantes, 102 días de espera media y 61,5 % de citas pendientes por encima de 60 días, con rango entre 16 días en Melilla y 162 en Canarias
  9. Hilo público de preguntas y respuestas médicas en Doctoralia España sobre contagio de H. pylori a un familiar pequeño, consultado el 23 de septiembre de 2026 — respuestas de dos especialistas de aparato digestivo: exposición a la bacteria descrita como universal, con la precisión de que estar expuesto no equivale a quedar infectado, y contagio interpersonal descrito como mínimo aunque posible. Se usa como referencia de criterio profesional público, no como guía clínica
  10. World Gastroenterology Organisation (WGO), Global Guidelines «Helicobacter pylori», mayo de 2021, apartado 3.2 sobre transmisión de la infección — el modo preciso de transmisión no está establecido de forma definitiva; datos epidemiológicos y genéticos sólidos de transmisión de persona a persona, particularmente dentro de las familias; vía gastro-oral u oral-oral como más plausible; transmisión fecal-oral menos probable al menos en países desarrollados; papel del agua, la comida, los animales domésticos o las moscas todavía especulativo; la mayor parte de las infecciones se adquiere en los primeros años de vida
  11. Manual MSD, versión profesional: «Infección por Helicobacter pylori» — cultivo de la bacteria en materia fecal, saliva y placa dental, que sugiere transmisión oral-oral o fecal-oral, y agrupación de las infecciones en familias

Preguntas frecuentes

¿Qué es exactamente el Helicobacter pylori?

Una bacteria gramnegativa resistente al ácido que coloniza el estómago y que, según SEMERGEN, está presente en torno al 50 % de la población. Interviene en la gastritis crónica, en la úlcera péptica y en el cáncer gástrico, y por esa relación se recomienda tratar a todas las personas en las que se diagnostica, tengan síntomas o no.

¿Es contagioso el H. pylori?

Sí, se transmite de persona a persona, y la guía global de la Organización Mundial de Gastroenterología de 2021 señala que los datos son sólidos sobre todo en el interior de las familias, con la ingestión por vía gastro-oral u oral-oral como explicación más plausible. El modo exacto no está establecido y no existe una cifra española de transmisión intrafamiliar. Ninguna de las guías consultadas pide aislar la vajilla ni dejar de convivir con normalidad.

¿Hay que hacer la prueba a toda la familia si uno da positivo?

No de forma sistemática. La indicación que sí figura en el documento de SEMERGEN es buscar la bacteria en familiares de primer grado de pacientes con cáncer gástrico, que es una situación distinta de la convivencia. Quien lo plantea es el médico de familia, valorando cada caso.

¿El Helicobacter pylori causa cansancio o afecta al estado de ánimo?

En las guías que hemos consultado el cansancio no consta como síntoma de la infección. La conexión documentada es indirecta: la anemia ferropénica sin explicación es uno de los motivos para buscar la bacteria, y una anemia sí produce cansancio. Sobre el estado de ánimo no hemos encontrado ninguna fuente clínica que lo relacione, y no lo afirmamos.

¿Se puede saber si tengo H. pylori por los síntomas o por el color de las heces?

No. No hay ningún síntoma ni ningún color de heces que identifique esta infección, y por eso existe la prueba. Lo que sí tiene significado propio es una deposición negra y alquitranada o un vómito con sangre: eso indica sangrado digestivo y es motivo de urgencias, no de espera. Aparte queda quien esté tomando bismuto en el tratamiento: ese oscurecimiento está descrito en la ficha técnica del medicamento y es inofensivo.

¿Cuánto se tarda en saber si el tratamiento ha funcionado?

Al menos un mes. El control se hace con un test del aliento a partir de las 4 semanas de haber terminado el antibiótico, y sin tomar inhibidores de la bomba de protones en los 15 días previos, porque de lo contrario el resultado puede salir negativo siendo falso. Sin esa comprobación no hay manera de saber si la bacteria sigue ahí.