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Redacción · Redacción de Digestión Serena Publicado 23 de septiembre de 2026 Actualizado 23 de septiembre de 2026 22 min de lectura

Tratamiento del Helicobacter pylori: qué dice el consenso español

Pastillero semanal abierto sobre la mesa junto a un vaso de agua y unas gafas de lectura

El tratamiento de referencia en España son pautas cuádruples de 10 a 14 días. Combinan un inhibidor de la bomba de protones con tres fármacos más, en la versión concomitante sin bismuto o en la versión con bismuto. La V Conferencia Española de Consenso, publicada en 2021, fija además el listón por el que se juzga cualquier pauta. Se considera eficaz cuando cura la infección en un porcentaje próximo o preferiblemente superior al 90 % de los pacientes. Y termina siempre igual, con una comprobación. Sin test de control, nadie sabe si la bacteria se fue.

¿Qué se considera un tratamiento eficaz?

Una curación cercana o superior al 90 %. No es una opinión de escuela. Es la Recomendación 1 del consenso español, aprobada con un acuerdo del 100 % entre los catorce expertos que lo firmaron y con grado de recomendación fuerte.

El documento explica de dónde sale. Los primeros consensos se conformaban con un 80 % como mínimo aceptable, pero hoy hay combinaciones que superan el 90 % en la mayoría de las infecciones bacterianas y no hay razón para pedirle menos a esta. El objetivo ideal que escribe el consenso es el 100 %.

Ese listón tiene una lectura incómoda para el paciente y conviene decirla. Incluso con la mejor pauta, alrededor de una de cada diez personas seguirá con la bacteria al terminar. Por eso el tratamiento no acaba en la última cápsula, sino en el test de control.

¿Cuáles son las pautas de primera línea en España?

Dos combinaciones, ambas de cuatro componentes, recogidas en las Recomendaciones 2 a 4 del consenso con acuerdo del 100 %.

Pauta Composición según el consenso Duración
Cuádruple concomitante, sin bismuto IBP a dosis estándar cada 12 h + amoxicilina 1 g/12 h + claritromicina 500 mg/12 h + metronidazol 500 mg/12 h 14 días
Cuádruple con bismuto (Pylera) IBP a dosis estándar cada 12 h + bismuto, tetraciclina y metronidazol; la ficha técnica concreta 3 cápsulas después del desayuno, 3 después de la comida, 3 después de la cena y 3 al acostarse, con omeprazol 20 mg dos veces al día 10 días
Alergia a la penicilina Cuádruple con bismuto como primera línea (Recomendación 5) Según pauta con bismuto

Esa tabla es la transcripción de una guía clínica, no una receta. Quién decide cuál de las dos y con qué dosis es el médico, que conoce las alergias, la función renal, la medicación de fondo y los antibióticos ya tomados en los últimos años.

Sobre el nombre que muchas personas buscan. Pylera es la presentación comercial de la combinación con bismuto, tetraciclina y metronidazol que el consenso cita al describir esa pauta, y es un medicamento con receta. Su ficha técnica en el registro de la AEMPS da el reparto exacto que asusta antes de empezar: 3 cápsulas después del desayuno, 3 después de la comida del mediodía, 3 después de la cena y 3 al acostarse, es decir 12 cápsulas al día durante 10 días, acompañadas de omeprazol 20 mg dos veces al día con el desayuno y con la cena.

Y un aviso que ahorra un viaje a urgencias. El bismuto oscurece las heces y puede cambiar el color de la lengua. Su ficha técnica lo describe como un efecto temporal e inocuo, debido a la conversión del bismuto en sulfuro, y precisa que ese color no interfiere en los análisis habituales para detectar sangre oculta.

¿Por qué ya no se usa la triple terapia clásica?

Porque en España se quedó corta. La combinación de un inhibidor de la bomba de protones con claritromicina y amoxicilina —la pauta que se recetó durante años— alcanza una eficacia media de apenas el 80 % en los estudios españoles recientes, según el registro europeo Hp-EuReg, que incluye alrededor de 3.000 pacientes españoles entre 2013 y 2020. Muy por debajo del 90 % exigido.

La causa está en la resistencia bacteriana. En España, la resistencia a claritromicina en adultos es del 17-18 %, y la regla es no usar la triple clásica cuando esa resistencia supera el 15 %. Con la cuádruple concomitante de 14 días, en cambio, los estudios españoles muestran erradicaciones del 89-92 %.

Hay un segundo dato que sostiene la elección. La resistencia doble a claritromicina y metronidazol se mantiene por debajo del 15 % en España, y con ese perfil la pauta concomitante supera el 90 % de curaciones en la mayoría de los estudios.

¿Y si el primer tratamiento falla?

Hay un orden escrito, y no consiste en repetir lo mismo.

  • Segunda línea. Si el tratamiento que falló contenía claritromicina, se pasa a la pauta cuádruple con bismuto (Recomendación 7).
  • Tercera línea. Si el que falló fue el cuádruple con bismuto, la siguiente lleva levofloxacino (Recomendación 8).
  • Cuarta línea. Tras un tercer fracaso, el consenso pide reevaluar con cuidado si de verdad hace falta erradicar y, si procede, una pauta con rifabutina (Recomendación 13).

Ese «reevaluar si hace falta» es lo contrario de la insistencia a ciegas. Tras tres fracasos, la decisión vuelve a la mesa.

Lo que no cambia en ninguna línea es la comprobación. La secuencia de rescate solo tiene sentido si cada intento se cierra con un test del aliento hecho en condiciones, y esas condiciones están en la prueba del aliento.

Probióticos durante el tratamiento: dos consensos que no dicen lo mismo

Aquí hay una discrepancia real entre documentos del mismo peso, y la vamos a dejar a la vista en lugar de elegir el que quede mejor.

El consenso español específico sobre el tratamiento de esta infección, en su Recomendación 6, no recomienda añadir probióticos a la pauta erradicadora. Es el documento más concreto que existe en España sobre este tratamiento, y es restrictivo.

La guía de SEMERGEN de 2024 y el consenso europeo Maastricht VI/Florencia de 2022 son más laxos. Plantean que ciertos probióticos podrían reducir los efectos adversos digestivos del tratamiento antibiótico. Conviene leer bien qué se afirma ahí, porque no es lo que suele venderse. Ninguno de los dos dice que los probióticos mejoren la erradicación en sí; lo que discuten es la tolerancia al tratamiento.

Y hay un tercer plano, el legal, que casi nunca aparece en la etiqueta. En la Unión Europea no hay ninguna declaración de salud autorizada para los probióticos. La única aprobada en toda la categoría de bacterias vivas es la de los cultivos de yogur, y se refiere a mejorar la digestión de la lactosa del propio producto con un mínimo de 10⁸ unidades formadoras de colonias por gramo. Por eso un envase no puede afirmar legalmente que «restaura la flora» ni que «refuerza las defensas», aunque el ingrediente exista.

Para el detalle de cepas, la guía global de la Organización Mundial de Gastroenterología de 2023 las nombra una por una. En diarrea asociada a antibióticos en adultos cita Saccharomyces boulardii CNCM I-745 y Lactobacillus rhamnosus GG. Nombre de cepa, no «lactobacilos» a secas. Esa diferencia separa un producto documentado de un envase con una promesa. Cómo se lee está en la microbiota y la flora intestinal.

¿Existe una cura definitiva natural del Helicobacter pylori?

No, y merece la pena explicar por qué en lugar de despachar la pregunta. La «cura definitiva de forma natural» y el «eliminar la bacteria sin antibióticos» están entre las búsquedas más repetidas del tema, y son búsquedas legítimas. Nadie tiene ganas de tomar tres antibióticos a la vez.

El problema es que «curado» tiene aquí una definición exigente y medible. Erradicado significa que un test del aliento sale negativo al menos cuatro semanas después de terminar el tratamiento y sin inhibidores de la bomba de protones los quince días previos. No significa «me encuentro mejor». Muchas personas se encuentran mejor con la bacteria dentro, y de hecho la mayoría no nota nada.

Con esa definición, esto es lo que hay:

  • Las combinaciones que superan el 90 % de curaciones en los estudios españoles llevan dos o tres antibióticos más un inhibidor de la bomba de protones o bismuto, durante 10 a 14 días.
  • En las fuentes que hemos leído para esta página no aparece ningún tratamiento sin antibióticos con el que se haya documentado la erradicación medida por test.
  • Ninguna planta de las que se venden para el estómago tiene una declaración de salud autorizada en la Unión Europea. La berberina, presente en muchos complementos digestivos, es un ejemplo con expediente abierto. La EFSA no le ha autorizado ninguna declaración y sus solicitudes figuran pendientes de decisión.

Dicho sin moralina: una infusión puede sentar bien y no hay nada malo en tomarla. Lo que no hace es cambiar un test del aliento de positivo a negativo, y presentarla como sustituto de la pauta es lo que sí tiene consecuencias, porque esta bacteria está ligada a la úlcera y al cáncer gástrico.

Sobre el «nuevo tratamiento» que también se busca mucho. Lo más nuevo que manejamos con fuente española es el consenso de 2021 y su esquema de rescate con rifabutina para los casos difíciles. Si aparece un documento posterior, lo incorporaremos con su fecha.

¿Qué efectos adversos tiene el tratamiento?

Los más habituales están declarados en la ficha técnica, y son digestivos. Para la pauta con bismuto, la ficha técnica de Pylera enumera como reacciones muy frecuentes, en orden de frecuencia decreciente: heces anormales, diarrea, náuseas y disgeusia, es decir alteración del gusto, con el característico sabor metálico.

Otras dos cosas que se consultan mucho, y que la misma ficha explica, son el cambio de color de la lengua, que va con el bismuto, y la cromaturia —orina de color más oscuro—, que la ficha vincula sobre todo al metronidazol. También recoge candidiasis oral o vaginal, más probable con el componente de tetraciclina.

Hay una reacción que no admite esperar. La ficha técnica advierte de reacciones cutáneas graves, incluidos el síndrome de Stevens-Johnson y la necrólisis epidérmica tóxica, y ordena la interrupción inmediata del tratamiento si aparecen. En la práctica, erupción con ampollas, despegamiento de la piel o afectación de labios, boca y ojos es motivo de atención médica urgente, no de terminar el envase.

Esto no es la lista completa ni pretende serlo. Es lo que declara una ficha técnica concreta, la de la pauta con bismuto. De la concomitante no publicamos efectos porque no hemos leído las fichas de sus tres antibióticos. La fuente que manda es el prospecto del medicamento recetado, en abierto en el registro de la AEMPS.

Que las molestias digestivas sean frecuentes se ve además en otro sitio. Dos guías distintas discuten si conviene añadir probióticos para mitigarlas. Esa discusión existe porque el problema existe.

Hay un efecto menos visible y que dura más. Un estudio de la Universidad de Uppsala publicado en Nature Medicine en 2026, con 14.979 adultos suecos y datos individuales de prescripción, encontró que el uso de antibióticos de hace entre cuatro y ocho años sigue relacionado con la composición actual de la microbiota intestinal; las asociaciones más fuertes correspondieron a clindamicina, fluoroquinolonas y flucloxacilina, y la penicilina V mostró cambios menores y más breves.

Eso no es un argumento para no tratar. Es un argumento para tratar bien una sola vez: elegir la pauta con más probabilidad de éxito, completarla entera y comprobar el resultado, en lugar de acumular ciclos a medias.

Después del tratamiento, ¿qué sigue?

El control, y en su caso una decisión sobre el protector de estómago.

El test de control. Se pide a partir de las 4 semanas de haber terminado el antibiótico, con el test del aliento, y sin inhibidores de la bomba de protones los 15 días previos. El antígeno en heces es peor opción en este momento concreto. Su valor predictivo positivo tras el tratamiento es del 50 %, de modo que uno de cada dos positivos sería falso.

El protector. Aquí hay dos situaciones distintas y conviene no mezclarlas. En una úlcera gástrica asociada a esta bacteria, la guía de la Asociación Española de Gastroenterología recoge que prolongar el tratamiento antisecretor de 4 a 8 semanas después de la erradicación mejora las tasas de cicatrización, sobre todo en úlceras de más de 1 cm. En cambio, en quien ha sangrado por una úlcera péptica y tiene la erradicación confirmada, el consenso español recomienda no mantener el antisecretor de forma indefinida, siempre que no tome antiinflamatorios ni aspirina.

Las cifras que respaldan esa segunda recomendación son de las más útiles del tema. Tras la erradicación confirmada, la incidencia de nueva hemorragia es del 0,88 % por paciente y año agregando 1.913 pacientes-año de seguimiento. En un estudio multicéntrico español con 1.000 pacientes que habían sangrado, sin antisecretor de mantenimiento, hubo 3 recidivas en el primer año y 2 más en el segundo, con una tasa del 0,15 % por paciente-año. Cómo encaja eso en el cuadro completo está en la úlcera de estómago.

Es decir, erradicar y comprobarlo protege más a largo plazo que quedarse con el omeprazol para siempre.

Si los síntomas siguen después de erradicar

Puede pasar, y no significa que el tratamiento haya fallado. La erradicación se mide con un test, no con el bienestar. Hay personas que quedan sin bacteria y siguen con dispepsia, porque la molestia venía de otro mecanismo.

Ahí es donde aparece la otra conversación, la del protector de estómago a largo plazo. El boletín INFAC del Servicio Vasco de Salud calcula que el 33 % de los mayores de 65 años en Euskadi tiene un inhibidor de la bomba de protones prescrito de forma crónica, y que entre el 50 y el 70 % de los tratamientos con estos fármacos son inadecuados en indicación, dosis o duración. Entre los riesgos del uso prolongado descritos por la guía de la AEG y por el propio boletín están las infecciones entéricas por Salmonella o Campylobacter (riesgo relativo 3,3), la infección por Clostridium difficile (RR 1,7), el sobrecrecimiento bacteriano intestinal (RR 1,7) y la hipomagnesemia en tratamientos de más de un año.

Con eso en la mano, la conducta razonable no es dejar nada por cuenta propia, sino llevar la pregunta a la consulta. Si sigo con esto, ¿para qué, a qué dosis y hasta cuándo? Retirar un IBP de golpe devuelve los síntomas con fuerza, y reducir o suspender se planifica.

Señales de alarma

Durante o después del tratamiento, estas situaciones no esperan a la revisión.

  • Vómito con sangre o con aspecto de posos de café, o heces negras como alquitrán, pegajosas y con malestar o mareo. Potenciales urgencias según el Manual MSD. Urgencias hospitalarias. Distinto es el tono oscuro uniforme de quien está tomando bismuto, que la ficha técnica describe como inocuo; en la duda, la llamada es a la consulta, no la retirada del tratamiento por cuenta propia.
  • Dolor abdominal muy intenso y repentino, con el vientre duro como una tabla y que se extiende deprisa. Es el cuadro típico de la perforación, con cirugía inmediata y peor pronóstico cuanto más tarde se actúe. Se llama al 112.
  • Vómitos que impiden tomar la medicación o mantener líquidos.
  • Diarrea intensa o prolongada durante o después del ciclo de antibióticos, sobre todo con fiebre.
  • Pérdida de peso no buscada, anemia sin explicación o dificultad para tragar. Se valoran aparte de la erradicación.

Cada una de estas situaciones, con lo que se valora en ella, queda desglosada en el cuadro completo de alarmas digestivas.

Qué resuelve esta página y qué no

Aquí está el listón de eficacia que usan las sociedades españolas, cuáles son las dos pautas de primera línea y cuánto duran, por qué la triple clásica se dejó de usar, qué se hace tras cada fracaso, qué dicen —y en qué se contradicen— los consensos sobre probióticos, por qué no existe una erradicación natural documentada, cómo y cuándo se comprueba el resultado y qué hacer con el protector de estómago después.

Aquí no está su pauta.

No decimos qué combinación le toca, ni ajustamos dosis, ni damos instrucciones sobre una toma olvidada, ni valoramos su alergia. Todo eso se decide con la historia clínica delante. Lo que hay antes del tratamiento —qué es esta bacteria, a quién se busca y por qué— está en la página general del Helicobacter pylori.

Lo que dejamos fuera a propósito

Sin cuadro completo de adversos. Publicamos lo que declara la ficha técnica que hemos abierto, la de la pauta con bismuto. De la pauta concomitante no damos efectos porque no hemos leído las fichas de sus tres antibióticos, y rellenar ese hueco de memoria sería inventar.

Sin remedios sustitutivos. No enumeramos plantas, aceites ni fermentados «para eliminar la bacteria». Hemos explicado la razón con las fuentes en la mano, y ponerlos en una lista al lado de la pauta insinuaría una equivalencia que no existe.

Sin dosis de complementos. Ni en probióticos ni en extractos vegetales damos miligramos. Sin la etiqueta oficial del producto concreto delante, cualquier cifra sería inventada.

El resto de los temas del estómago y de la microbiota está ordenado en el mapa de guías del estómago.

Aviso. Este texto resume la V Conferencia Española de Consenso, documentos de SEMERGEN, la guía de la Asociación Española de Gastroenterología, la guía global de la Organización Mundial de Gastroenterología, normativa europea de declaraciones de salud, un estudio publicado en Nature Medicine, un boletín de farmacoterapia del Servicio Vasco de Salud y el Manual MSD. Es divulgación editorial, no una consulta. No prescribe, no ajusta dosis y no sustituye a su médico. Si aparece sangre en el vómito, heces negras o un dolor abdominal repentino con rigidez del vientre, el paso siguiente es urgencias hospitalarias o el 112.

Fuentes utilizadas 11

  1. Gisbert JP et al., «V Conferencia Española de Consenso sobre el tratamiento de la infección por Helicobacter pylori», Rev Esp Enferm Dig 2021;113(10):740-764, DOI 10.17235/reed.2021.8358/2021 — Recomendación 1 (eficacia próxima o preferiblemente superior al 90 %, acuerdo 100 %, grado fuerte) y objetivo ideal del 100 %; Recomendaciones 2-4 (cuádruple concomitante con IBP, amoxicilina 1 g/12 h, claritromicina 500 mg/12 h y metronidazol 500 mg/12 h durante 14 días; cuádruple con bismuto —Pylera— con 3 cápsulas cada 6 h durante 10 días como mínimo); Recomendación 5 (alergia a penicilina); Recomendación 6 (no asociar probióticos al tratamiento erradicador); Recomendaciones 7, 8 y 13 (rescate con bismuto, con levofloxacino y con rifabutina); eficacia del 80 % de la triple clásica en el registro Hp-EuReg con unos 3.000 pacientes españoles 2013-2020; resistencia a claritromicina del 17-18 % en adultos y umbral del 15 %; erradicación del 89-92 % con la concomitante de 14 días; resistencia dual por debajo del 15 %; Recomendación 16 y cifras de recidiva hemorrágica del 0,88 % por paciente-año sobre 1.913 pacientes-año y del 0,15 % por paciente-año en un estudio español de 1.000 pacientes
  2. SEMERGEN, documento de consulta rápida «Manejo de Helicobacter pylori», 2024 — recomendación de tratar a todos los pacientes diagnosticados; control de erradicación con test del aliento al menos 4 semanas después del antibiótico y sin IBP los 15 días previos; valor predictivo positivo del 50 % del antígeno en heces tras el tratamiento; posible papel de ciertos probióticos para reducir efectos secundarios digestivos de la terapia erradicadora
  3. Organización Mundial de Gastroenterología (WGO), guía global «Probiotics and prebiotics», febrero de 2023 — cepas citadas con nomenclatura completa por indicación, entre ellas Saccharomyces boulardii CNCM I-745 y Lactobacillus rhamnosus GG para la diarrea asociada a antibióticos en adultos; limitación de uso en personas inmunocomprometidas o gravemente debilitadas
  4. Reglamento (UE) nº 432/2012 de la Comisión, lista de declaraciones de propiedades saludables autorizadas, y registro de declaraciones de la EFSA — ausencia de declaración autorizada para bacterias probióticas; única declaración aprobada en la categoría de bacterias vivas para los cultivos de yogur (Lactobacillus delbrueckii subsp. bulgaricus y Streptococcus thermophilus) sobre la digestión de la lactosa, con un mínimo de 10⁸ unidades formadoras de colonias por gramo
  5. EFSA, archivo oficial «Questions on hold — botanical claims», actualización de 18 de septiembre de 2026 — solicitudes relativas a berberina con estado pendiente de decisión de los gestores del riesgo, es decir, sin declaración de salud autorizada vigente
  6. Baldanzi G, Fall T, et al., estudio de la Universidad de Uppsala publicado en Nature Medicine (2026), resumido por la Agencia SINC — 14.979 adultos suecos con datos individuales de prescripción; el uso de antibióticos de hace entre cuatro y ocho años se relaciona con la composición actual de la microbiota intestinal; asociaciones más fuertes con clindamicina, fluoroquinolonas y flucloxacilina, y cambios menores y más breves con penicilina V
  7. Asociación Española de Gastroenterología (AEG), documento de actualización de la guía de práctica clínica sobre enfermedad por reflujo gastroesofágico — prolongación del tratamiento antisecretor 4-8 semanas tras la erradicación en úlceras gástricas asociadas a H. pylori, especialmente mayores de 1 cm; riesgos del uso prolongado de IBP (infecciones entéricas con RR 3,3; Clostridium difficile con RR 1,7; sobrecrecimiento bacteriano con RR 1,7; hipomagnesemia en tratamientos de más de un año)
  8. Boletín INFAC vol. 24 nº 8, Departamento de Salud del Gobierno Vasco, mayo de 2016 — 33 % de los mayores de 65 años en Euskadi con IBP prescrito de forma crónica; 50-70 % de tratamientos con IBP inadecuados en indicación, dosis o duración; situaciones en las que se puede considerar la deprescripción
  9. Manual MSD, versión profesional: «Enfermedad ulcerosa péptica» — hemorragia digestiva como complicación más frecuente, con hematemesis, melena y hematoquecia consideradas potenciales urgencias; perforación con dolor súbito, abdomen «en tabla» y necesidad de cirugía inmediata; tratamiento basado en erradicar H. pylori cuando está presente y reducir la acidez
  10. Ficha técnica de PYLERA 140 mg/125 mg/125 mg cápsulas duras, registro nº 75095, Centro de Información de Medicamentos de la AEMPS (CIMA), consultada el 23 de septiembre de 2026 — medicamento sujeto a prescripción médica; posología de 3 cápsulas después del desayuno, de la comida del mediodía, de la cena y al acostarse, 12 cápsulas al día durante 10 días, con omeprazol 20 mg dos veces al día; reacciones muy frecuentes (heces anormales, diarrea, náuseas y disgeusia con sabor metálico); oscurecimiento temporal e inocuo de las heces y cambio de color de la lengua por conversión del bismuto en sulfuro, sin interferir en los análisis habituales de sangre oculta; cromaturia asociada al metronidazol; candidiasis con el componente de tetraciclina; y advertencia de interrumpir de inmediato el tratamiento ante reacciones cutáneas graves, incluidos síndrome de Stevens-Johnson y necrólisis epidérmica tóxica
  11. Ficha técnica de OMEPRAZOL CINFA 20 mg, registro nº 63983, Centro de Información de Medicamentos de la AEMPS (CIMA), consultada el 23 de septiembre de 2026 — presentación con receta cuya indicación incluye la erradicación de H. pylori en combinación con antibióticos, además de úlcera duodenal y gástrica y esofagitis por reflujo, con duraciones de cicatrización de 2 a 4 semanas según el cuadro

Preguntas frecuentes

¿Cuánto dura el tratamiento del Helicobacter pylori?

De 10 a 14 días, según la pauta. El consenso español de 2021 indica 14 días para la cuádruple concomitante sin bismuto y un mínimo de 10 días para la cuádruple con bismuto. Completar el ciclo entero forma parte del resultado: las tasas de curación del 89-92 % se miden con la pauta terminada.

¿Qué es Pylera y cuántas cápsulas al día se toman?

Es la presentación comercial, con receta, de la combinación de bismuto, tetraciclina y metronidazol que el consenso español cita en la pauta cuádruple con bismuto. Su ficha técnica reparte 3 cápsulas después del desayuno, de la comida, de la cena y al acostarse: 12 al día durante 10 días, con omeprazol 20 mg dos veces al día. La indicación concreta la firma el médico.

¿Se puede eliminar el Helicobacter pylori sin antibióticos?

En las fuentes utilizadas en esta página no hay ningún tratamiento sin antibióticos con el que se haya documentado la erradicación comprobada por test. La erradicación se define por un test del aliento negativo cuatro semanas después de terminar, y las pautas que alcanzan más del 90 % combinan dos o tres antibióticos con un inhibidor de la bomba de protones o bismuto.

¿Hay que tomar probióticos durante el tratamiento?

Los documentos discrepan, y conviene saberlo. El consenso español de 2021 no recomienda asociarlos a la pauta erradicadora; la guía de SEMERGEN de 2024 y el consenso europeo Maastricht VI plantean que algunos podrían reducir los efectos digestivos del antibiótico. Ninguno afirma que mejoren la erradicación. La decisión, con la pauta delante, es del médico que la prescribe.

Después del tratamiento del Helicobacter pylori, ¿qué sigue?

El test de control, siempre. Se hace con el test del aliento a partir de las cuatro semanas del fin del antibiótico y sin inhibidores de la bomba de protones los quince días previos. Si el resultado es positivo, el consenso establece la línea de rescate que corresponde según la pauta que haya fallado.

¿Es normal que el tratamiento ponga las heces negras?

Con la pauta que lleva bismuto, sí. Su ficha técnica describe un oscurecimiento temporal e inocuo de las heces y también el cambio de color de la lengua, y precisa que ese color no interfiere en los análisis de sangre oculta. Lo que no encaja con eso es una deposición negra, pegajosa y alquitranada acompañada de mareo, debilidad o dolor: eso apunta a sangrado y es motivo de urgencias.